Joker es una película dirigida por Todd Phillips y estrenada en 2019. Es una reinterpretación del conocido villano de DC, diferenciándose de las demás por su énfasis en la compleja psique del personaje que terminará convirtiéndose en el Joker. La historia se sitúa en una Gotham City degradada, violenta y sucia, y sigue a Arthur Fleck, un hombre solitario con diversos trastornos mentales que trabaja como payaso y aspira a convertirse en comediante. Poco poco, se muestra el progresivo deterioro mental y su respectiva explosión contra la sociedad y sus normas, después de haber sido corrompido por ésta.
Joker es una de mis películas favoritas, principalmente por su inteligente forma de contarte las cosas desde la imagen. No necesita del subrayado en los diálogos, se centra principalmente en la actuación de Joaquín Phoenix y en sus acciones que simbólicamente representan las capas del personaje. Se queda muy lejos de ser una película de cómics convencional, pues se construye como un drama psicológico que pone el foco en la alienación, la exclusión social y lo fácil que es sucumbir ante la locura. Para mostrar la inteligente forma que tiene Todd Phillips de hablar desde el visual, voy a aportar diferentes escenas dónde se ejemplifica.
Escena inicial: un mundo podrido
https://youtu.be/v1bd6qWN_Cs?si=fq3xBmcbWChJRpZP
El primer ejemplo se encuentra en la propia introducción de la película. La escena muestra a Arthur pintándose la cara de payaso mientras se mira al espejo. No hay diálogos, únicamente se escucha la radio de Gotham, en la que un hombre habla de la inmundicia de la ciudad. Ya nos están planteando el escenario como una forma de peso psicológico en Arthur. Se pinta la cara, e intenta sonreír, pero le cuesta, así que con ayuda de sus dedos se abre la boca a la fuerza. Sin embargo, no puede evitar soltar una lágrima mientras se deforma la cara para sonreír. Finalmente se quita los dedos de la boca, y se queda mirándose al espejo con la cara descompuesta.
Esta primera escena es una maravillosa representación de cómo representar el estado psicológico de un personaje en un solo minuto. Es desgarradora, y únicamente apreciamos su intento en vano de sonreír en un mundo sucio que le incapacita ser feliz. La actuación de Joaquín Phoenix y el elemento sonoro de la radio es suficiente para que entendamos que este payaso que tiene la labor de hacer feliz a la gente, está completamente roto por dentro.
Simbología: escaleras
Durante el inicio de la película, vemos una relación notable entre el espacio y su impacto en el estado mental del personaje. Apreciamos a Arthur Fleck andando encorvado por las palizas que recibe en su trabajo, a través de unas calles repletas de vagabundos y suciedad. Estas largas caminatas por las calles para volver a su casa después del trabajo, nos muestran perfectamente otra vez su estado anímico. La fotografía de la película con estos tonos grises y azulados ayudan a entender la rutina repetitiva que va socavando la vacía alma de Arthur, que solo busca afecto y hacer feliz al mundo. Las famosas escaleras, se muestran por primera vez en esta escena, y Arthur las sube desganado, a paso muy lento y da la impresión de que son interminables.
Como se puede apreciar rápidamente, la segunda vez que Arthur aparece en las mismas escaleras funciona como una total contraposición de la primera escena. Arthur, que ahora es Joker, ya se ha purificado y poco a poco encuentra su lugar en el mundo (desde el camino de la violencia contra sus verdugos), así que lo primero que hace al maquillarse por primera vez de Joker es volver a esas infames escaleras que tanto le pesaban, y bailar eufóricamente dejándose llevar por este nuevo estado de ánimo que invade su alma. Si en la primera escena en la música había violines melancólicos, ahora la canción es Rock and Roll Part 2 de Gary Glitter. En la primera escena las subía lentamente y con esfuerzo, y ahora las baja bailando libremente. Los tonos azulados de una noche triste también se han transformado en la luz dorada de un día resplandeciente. En conclusión, en ambas escenas las escaleras han funcionado como un símbolo del estado de ánimo de Arthur. Al principio, nos ayudaba a entender su estado apático y la última, podemos apreciar la pura felicidad de una persona que va encontrando su sentido.
La purificación del alma en un baile
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