Guion literario:
https://drive.google.com/file/d/1ZkDoDDfKkv-H4dYF0r9xjTQziVKIhl7Q/view?usp=drive_link
OBJETOS EMPLEADOS:
Pipa, libro, retrato de mujer, máquina de escribir, paraguas, vela, carta, barco de vela, papel arrugado, sombrero azul.
SU TRASFONDO
Escarlata Winterson nació en un lugar poco común, un barco de vela que navegaba por el océano congelado de Miraak, cuyo destino siempre desconoció. Su madre murió en el parto y Escarlata creció huérfana, criada por un anciano ciego que le dio nombre y le enseñó cartografía y literatura.
Cuando Escarlata tenía diez años, el barco echó el ancla en una ciudad portuaria llamada Stragasto. En su gran mochila de lana verde se asomaban por las rendijas del tejido un diminuto monedero de piel de corzo y siete libros, sus imprescindibles. El anciano le encomendó una importante misión: conseguir cuarenta monedas de plata, pues con ellas podría comprarse su primera máquina de escribir, y él se encargaría de instruir mecanografía. El anciano no le dio ni claves ni consejos, pero sí le obsequió con tres monedas de oro, y le prometió que con ellas llegaría lejos. Escarlata, que no había visto un centavo en su vida, sostuvo el monedero entre sus manos y apretó los puños, rezando por el futuro y por que el anciano llevase razón con aquello de llegar lejos. Pasó entonces quince días mendigando, y al decimosexto, una mujer con un extravagante y pomposo vestido azul cielo se agachó, se quitó unos brillantes pendientes de plata y perlas y los dejó en el suelo, justo en frente suya, después marchó en silencio. Con todo el dinero que consiguió, compró una máquina de escribir, papiros y tinta negra, y le sobró dinero para un libro y una muda nueva de ropa. Esta última la compró sobria, descolorida. En cambio, se ocupó de encontrar la más bella última edición del Frankenstein de Shelley. El lomo de cuero era resistente, y sobre él se dibujaban letras y florituras de un dorado brillante.
Cuando quiso regresar al barco este ya había zarpado y se encontró sola y desamparada, en una ciudad desconocida junto a sus libros y su máquina de escribir. Así comenzaría su segunda etapa vital, marcada por la pobreza y el robo como único medio para sobrevivir. Así continuó hasta los quince años, cuando recibió una carta anónima que le citaba en una ciudad al otro lado del océano. Se llenó los bolsillos del vestido de oro y emprendió la travesía en barco. Había jurado nunca más confiar en los hombres del mar, pero le obsesionaba conocer al escritor de aquella carta escrita con tanta pasión y belleza.
Tras veinte días de navegación llegó a la ciudad concordada, Silgard. Allí conoció al remitente de la carta, un hombre de unos cincuenta años que se hacía llamar Mika. Se encontraron en una noche de luna llena, que, aunque luminosa, ocultaba dos figuras que
caminaban entre la lluvia para encontrarse. El hombre le ofreció un paraguas azul, y el acto se selló silencioso. Escarlata no comprendía del todo de qué iba todo aquello. En la carta, se le convidaba a una reunión de un club privado que tenía por sede el antiguo museo de caza de la ciudad, sin embargo, el punto de queda era allí, en el puerto a medianoche.
Pronto descubriría que se trataba de una asociación ocultista. Aquel hombre era el cabecilla, y había escuchado hablar de una niña muy inteligente abandonada en una ciudad precaria más allá del mapa. Prometió que un conocido le había hablado de ella, y Escarlata pensó de inmediato en el hombre ciego del velero que la había criado y abandonado. Ella había renunciado a su pasión por la lectura y la educación, pero la vida en las calles le había afilado el sentido de supervivencia y solo buscaba una nueva manera de buscarse la vida, fuera como fuera.
En este punto comenzaría la verdadera historia, escrita por la propia protagonista de sus hechos. Escarlata se uniría al club ocultista del Pincel Azul, y allí, se convertiría en la cronista oficial, que de vez en cuando también participaba en ciertas misiones de los asociados, llamados “pinceles”. Su uniforme constaba de un abrigo y un sombrero azul cobalto, y con ellos se distinguía del resto de integrantes. Todo cambió con su primer amor. Durante su temprana infancia no había experimentado el calor y el cariño de una madre, ni siquiera había experimentado calor o cariño. Nunca tuvo a nadie a su lado, nunca tuvo un hogar al que regresar. Todo aquello cambió con Isaac, el más joven de los pinceles. Una madrugada la citó en la sala del Mamut disecado, y le pidió, con mucha curiosidad, que le narrara las historias que había escrito durante su estancia en el club.
Así comenzaría una bonita relación entre los dos cómplices, que duraría tres años. Acabó con la escapada de Isaac de la ciudad, que marchó dejándole únicamente un papiro con un párrafo escrito y su firma. Escarlata, decepcionada por el final de la primera historia en su vida que parecía tomar buen rumbo, arrugó aquella carta y juró nunca más confiar en las palabras de esperanza de nadie. No confiar en la promesa, no confiar en el amor.
Pero oh, lo que habría dado por recuperar todo aquello cuando perdió la capacidad de sentir, de amar, de sufrir. Cuando por sangre escupía tinta, y por piel un revestimiento metálico terracota. Cuando toda caricia que recibía era del papiro deslizándose por su boca, y ya no sentía ni las cosquillas, a pesar del traqueteo de las teclas pulsadas una tras otra con gran rapidez.
La historia empezaba mal y terminaba peor: Escarlata murió de hipotermia con treinta años en una misión en el norte, y despojando su alma del cuerpo físico, los ocultistas tiraron su cuerpo al océano y enfrascaron su mente y ánima en la de su vieja y preciada máquina de escribir, una Isolda 44. Pasó los siguientes años de su vida sin moverse, en su propio escritorio. En él siempre había una vela, y a su luz escribía cada noche. Por otro lado, el retrato de una mujer con abrigo y sombrero, su antiguo yo. Nunca hablaba, pero si uno de los pinceles encajaba un papel en ella, comenzaba a escribir desesperada, ya que podían pasar horas sin que se pudiera expresarse. En una ranura especial que tallaron, encajaban una pipa, y así, la imagen de una triste y silenciosa máquina de escribir se convirtió en otro de los sellos personales del club, que la mantuvieron como cronista.
LO QUE LA MOTIVA
El objetivo principal de Escarlata es convertirse como una Isolda 44 en la mejor cronista del país. Escapando del club y viajando como pueda por las diferentes ciudades, pescando historias y trabajando, finalmente, para la corte. Su motivo profundo es otro: el ferviente deseo de no caer en el olvido, de permanecer humana de alguna manera, de no volverse inanimada, ya que toda una vida de lectura y travesías había quedado para siempre atrapada en un sistema de engranajes oxidados. Adiós fantasías, adiós al sentir. Su miedo más profundo es dejar de ser vista como una humana, y quedarse echando polvo en algún sótano, abandonada una vez más.
Escarlata quiere que su metamorfosis no sea un impedimento a que su talento vea la luz. Irónicamente, morir le dio más ganas de vivir, y no poder moverse o caminar le hinchó más las ganas de llegar lejos. Si falla en su objetivo, es consciente de que nada ni nadie le sacará del olvido. Desea hacerse de valor y para ello sacrificará todo aquello que se interponga en su camino.
SU ARCO NARRATIVO
En su infancia, Escarlata es una niña inocente y buena pero seria. Nunca ha podido experimentar el cariño de una familia, y siempre se ha refugiado en los libros, de los que aprendía sobre el mundo antes de haberlo visto. Una vez allí fuera, se vio expuesta a unas condiciones que la volverían despiadada, ladrona, poco confiada y triste. Se adentraría en cualquier cosa que la sacase de la pobreza, y eso hizo.
En su etapa de adolescencia sufrió otro mazazo vital: la desaparición de su amante de la ciudad. Esto la volvería aún más fría, desganada, más desconfiada y sin fuerzas para vivir. Interiorizar el abandono fue otro de los factores que la sumieron en una profunda depresión.
Tras fallecer de hipotermia en una misión de los pinceles, se transformaría tanto su forma física como su forma interior, para así moldearse a la forma de una tosca máquina de escribir de época. Escarlata luchará a partir de este evento por salir adelante y hacerse un lugar como cronista en el país. Recuperará la pasión y las ganas, pero teñidas de un profundo miedo de pasar a ser en la mente de todos un objeto inanimado. Llevará el perfeccionismo a otro extremo e incluso sacrificará a todo aquello que se interponga en su meta.
Tras un complejo camino, Escarlata, transformada en una Isolda 44, llegará a la corte de Wendrak tras largos viajes en barco y misiones concretas para diferentes periódicos, y tras varios años de infiltración conseguirá desmantelar una trama de corrupción cometida en la corte que la llevará, tras un largo período de opiniones escépticas sobre su condición y su magia, a convertirse en la cronista oficial de la corte, y consiguiendo el puesto y el reconocimiento por el que tanto había luchado desde su muerte.
Objetos utilizados:
El guante de cuero, la fotografía enmarcada, el cenicero, y la pluma.
| Dr. Aurelio Montalbán |
TRASFONDO
A finales de los años 70, en plena Transición española (con un país aún teñido de miedo, archivos policiales improvisados y crímenes enterrados bajo el polvo de la burocracia) el Dr. Aurelio Montalbán ejercía como psicoanalista forense para la Guardia Civil. Su despacho era el lugar donde terminaban los casos que nadie quería tocar: interrogatorios sin cámaras, confesiones sin actas, secretos que jamás llegarían a un juez. Su esposa, Lucía, militante estudiantil y activista cultural, desapareció en 1978 tras denunciar abusos policiales en la universidad. La investigación se cerró como “fuga voluntaria”, una mentira disfrazada de informe oficial. Las pertenencias de Lucía fueron devueltas años después, excepto una: un único guante de cuero, que apareció sin explicación en la puerta del despacho de Aurelio dentro de una caja de cartón. Junto al guante, una llave antigua y ninguna nota. Desde entonces, Aurelio dejó de ser un hombre funcional; se convirtió en un archivo viviente. Conservó en su escritorio la fotografía de Lucía enmarcada, intacta, mientras fumaba compulsivamente frente a ella. Con su pluma estilográfica, comenzó a escribir cartas dirigidas a su esposa cada noche, como si la tinta pudiera atravesar el tiempo y los muros de la desaparición.
MOTIVACIONES
Aurelio no busca justicia porque dejó de creer en ella. Lo que busca es una verdad capaz de explicar por qué el silencio se convierte en arma política y emocional. Su obsesión no es encontrar el cuerpo, sino reconstruir el instante en el que Lucía dejó de existir para el mundo. Con el guante y la llave como únicas pruebas, empezó a revisar expedientes clasificados y a interrogar, fuera de protocolo, a exagentes implicados en desapariciones no oficiales. Su motivación profunda es casi enfermiza: si consigue conocer cada detalle, podrá reconstruirla. Podrá revivirla. Podrá pedirle perdón por no haberla protegido. Pero hay otro motor más oscuro: una parte de Aurelio teme encontrar la verdad porque sabe que, si la encuentra, Lucía dejará de ser un misterio y se convertirá definitivamente en pérdida. El cenicero es un pequeño cementerio doméstico que mide su incapacidad para detenerse. Cada colilla marca una confesión arrancada, un secreto revelado, un paso más hacia una puerta que quizá preferiría no abrir.
| Objetos de la historia |
Objetos:
Carta
Figura de un barco
Guante
Contexto geográfico: Construye la personalidad de Mirael
Nuestro personaje, Mirael, vive en La Tierra Baja de Neuss, un mundo fantástico compuesto geográficamente por tres reinos, tres ciudades y tres templos. Entre estas civilizaciones hay bosques, valles y un mar.
Los tres reinos conforman la triada de las hermanas, las tres ciudades la triada de los hombres y los tres templos la triada de los semidioses.
Mirael vive en la ciudad de los mercaderes es un ajetreo constante de gente, situada en un valle la ciudad es atravesada por una larga calle que baja desde la montaña hasta al puerto, alrededor de ella miles de tiendas ocupan las primeras plantas de los edificios con balcones pequeños con toldos de miles de colores. Lo que va a definir su personalidad.
Dimensión temporal : La identidad de Mirael está profundamente ligada a la antigua historia de la Tierra Baja de Neuss
En la tierra baja de Neuss el tiempo empieza a contar desde el final de la guerra de los dos mundos. En nuestra historia nos situamos 300 años después de la guerra. Tiempo atrás el mundo de los cielos y el mundo de los humanos ( la tierra baja) no convivían juntos, los seres divinos y celestiales observaban desde arriba y visitaban a los humanos de vez en cuando.
Un día, la diosa madre decidió bajar a curiosear cómo les iba a los humanos con su propio reinado, pero se encontró con un joven caballero que le arrebató el corazón. Cada vez más seguido la diosa madre Neuss bajaba a encontrarse con su amante, hasta que se armó de valor y decidió invitarle al cielo y consagrar su unión. Pero el caballero no podía soportar que una mujer fuera más venerada que él, ahora era el rey de los dos mudos, o eso pensaba él… Cegado por la codicia una noche traicionó a su esposa Neuss quitándole la vida.
Los querubines, arcángeles, serafines, todos en el cielo culparon a la humanidad y desataron su ira contra los humanos de la tierra baja. Destruyeron todo y pocos sobrevivieron. Las tres hermanas, hijas de la diosa madre Neuss y del caballero, decidieron que los actos del cielo habían sido crueles y desmesurados y castigaron a todos los seres celestiales cerrando las puertas del cielo y provocando su caída. Así cada hermana prometió devolver el equilibrio a la tierra baja.
Cuando Elein,la hermana mayor , decidió cerrar el cielo y reformar la tierra baja, dotó a una tercera parte de los humanos y su futura descendencia con su luz, así se creó la ciudad de la sabiduría. Dayan, la hermana mediana, dotó a otro tercio de la humanidad con la sabiduría del agua, creando así la ciudad de los mercaderes. Por último, la hermana menor Evee dotó al otro tercio de la humanidad con el conocimiento de la naturaleza, creando la ciudad del metal. Esta sabiduría era reflejada en cada ciudadano al nacer, la sangre de estos humanos brillaba blanco, verde o azul al entrar en contacto con el aire de la tierra baja.
Ahora la Tierra Baja de Neuss vive bajo el equilibrio del pacto de las tres triadas.
Background personal:
Mariel es una joven que acaba de cumplir veinte años, vive como los demás en la ciudad de los mercaderes, aprendiendo a navegar y manejar las olas, negociando con extranjeros por artefactos antiguos o piedras que esconden su valor. Ser mercader le hace una joven astuta, extrovertida, escurridiza y con un gran don de gentes. Su familia al igual que todas las de la ciudad lleva mucho tiempo establecida allí y ejerciendo la profesión, los Veylar. Entre ellos destaca el abuelo de Mariel, quien la ha criado desde que era una niña hasta hace un año que cayó enfermo. La relación que tiene Mariel con su abuelo es la más preciada para ella por encima de sus padres, amigos,etc. El día del nacimiento de Mariel su abuelo estuvo allí, y guardó un secreto que aún oculta a toda la familia, pero que debido a la situación ha decidido que es el momento de contárselo a Mariel. Aunque ella indirectamente ya sabe que no es como los demás y que su abuelo desde siempre lo ha notado y la ha ayudado con eso. Desde pequeña nunca tuvo la misma facilidad que los otros niños a la hora de navegar y conocer el mar, no sentía vocación pero era el destino que le había tocado y compensó esa falta con otras habilidades como la de la oratoria, durante ese procesó su abuelo siempre estuvo allí para apoyarla y guiarla.
La aventura de Mariel solo acaba de empezar:
En su veinte cumpleaños su abuelo le preparó una carta y una conversación que cambiarán el rumbo de la vida de Mariel. Una joven que se embarca en una aventura por toda la Tierra Baja de Neuss para descubrir quién es. Antes de marcharse se despide de su abuelo, recorriendo la habitación de este decorada con mil fotos de él de joven junto a su tripulación, como recuerdo Mariel se va a llevar el guante que utilizaba su abuelo para manejar el timón, ya que la mano izquierda se la quemó en un accidente. Durante este viaje explorará los distintos reinos, construyendo la historia de la Tierra Baja de Neuss a la vez que construye la suya propia. Conocerá a distintos personajes que la llevarán a seguir varias pistas. El viaje de Mariel la llevará a descubrir una verdad sobre sí misma que está más conectada con la antigua historia de la Tierra Baja de lo que ella imagina. Su descubrimiento hará peligrar el equilibrio establecido por las tres triadas y se tendrá que enfrentar a las tres hermanas y buscar el apoyo en la humanidad.¿ Conseguirá Mariel ser entendida y restaurar un nuevo equilibrio con ella en el centro, o se verá obligada a romper el orden de la Tierra Baja de Neuss y repetir el error cometido en el pasado, enfrentar a ambos bandos, y qué papel jugará esta vez los templos del destino, el tiempo y la muerte?
Como conclusión, Mariel no solo va a explorar el mundo, sinó que lo va a reconstruir a la vez que reconstruye su propia identidad. La conexión de Mariel con la antigua historia crea un misterio central que une el pasado con el presente. Además, el conflicto de la Tierra Baja de Neuss se vuelve personal ya que el equilibrio de las triadas va a depender de lo que ella descubra y decida actuar al respecto o no.
Objetos elegidos
1. El mapa con tiras y chinchetas
2. El barco de vela en miniatura
3. El reloj dorado en la mesa principal
Personaje: Capitán Elías Coudron
Elías Coudron nació en el puerto de Marsella a mediados del siglo XIX. Desde pequeño le apasionaban los mapas y el mar, lo que le llevo a pasar gran parte de su juventud aprendiendo a navegar. Gracias a su talento, se unió a la Société des Explorateurs Francais, donde destacó por su valentía y habilidad como investigador.
Su despacho estaba lleno de mapas con chinchetas y cuerdas. Sobre su mesa siempre había tres objetos: un mapa, un barco en miniatura y un reloj dorado, recuerdos de sus expediciones más importantes.
Durante una expedición en el Atlántico, su barco sufrió la tempestad de una fuerte tormenta y desapareció durante varios años, convirtiéndose en una leyenda urbana entre navegantes. Décadas después, Elías regresó a Marsella. Aunque la ciudad había cambiado, él seguía siendo el mismo navegante valiente.
Su motivación era clara, descubrir nuevos territorios y compartir sus aventuras al mundo. Pasó el resto de su vida enseñando a jóvenes marineros y escribiendo libros sobre sus expediciones.
Elías Coudron murió años después, dejando un legado de descubrimientos y aventuras. Sus mapas, su barco en miniatura y su reloj dorado fueron conservados en un museo como símbolos de su pasión por el mar y la exploración, sin duda alguna, Elías Coudron marco a todo una generación de navegantes que a día de hoy sueñan con vivir algo parecido a lo que el vivió.
Objects:
Name: Queen Adèle
Age: 32
Place: Kingdom Provence, in the early years of France
Era: Early Middle Ages, about 1100 a.d.
Backstory:
The protagonist is the king’s wife, a woman of great intelligence and a secret passion for mathematics. Since childhood she has been fascinated by numbers, logic, and the invisible patterns that govern the world. However, inside the palace, her talent has always been suppressed by her husband, the king. He’s afraid that a smart and wise woman like the queen might challenge his authority and forbids her to teach or share her knowledge with anyone.
In her secret backroom full of mathematical books, she secretly studies and expands her knowledge. She’s dreaming of a world where knowledge belongs to everyone, regardless of gender or class.
Motivations:
She deeply wishes to share her knowledge with the people of the kingdom. She believes that education and equality are the true foundations of prosperity. Her main inner conflict is between obedience and freedom — between loyalty to the king and loyalty to her own convictions.
One day she made a decision: she wants to share her knowledge disguised. At night, she puts on a blue coat and a blue hat to hide her identity. Disguised like that, she travels from village to village, teaching all people the basics of mathematics and beyond. Soon, people start whispering stories about a mysterious woman known as “The Blue Mathematician”.
Narrative:
At first, she lives in fear and silence, convinced that this is her duty. But her wish for justice and equality grows stronger than that. Her secret lessons begin to change the kingdom — farmers learn to organize their harvests, craftsmen improve their work, and people begin to believe in their own intelligence.
When the king finally discovers her secret, the people already see her as a symbol of wisdom and courage. Instead of punishing her, he is forced to recognize her intellectual power. The queen, once invisible, becomes the founder of the first school in the kingdom, and her blue chair turns into a symbol of shared knowledge.
Objetos de la imagen utilizados: el mapa, el barco, los libros antiguos, el instrumento musical, la cámara y el cuenco de cerámica.
Origen: Cusco, Perú
Edad: 32 años
Ocupación: Arqueóloga, etnomusicóloga y documentalista.
Época: Actualidad, con tintes mágicos realistas.
Isabella creció en una pequeña y aislada comunidad en las laderas de los Andes cusqueños, un lugar donde el tiempo parecía moverse al ritmo de las estaciones y los ciclos ancestrales. Desde muy niña, su abuela, una respetada mamacha (mujer sabia) de la comunidad, le transmitió las antiguas historias y la cosmovisión andina. Su abuela le enseñó a "escuchar" el viento en las montañas, el murmullo de los ríos y, sobre todo, los "ecos del tiempo" que, según ella, residían en los objetos antiguos, en las piedras de los templos incas y en cada hebra de la tradición oral. No eran solo cuentos para Isabella; eran lecciones sobre la conexión profunda entre los apus (espíritus de las montañas), la Pachamama (Madre Tierra) y la memoria de sus ancestros.
Esta educación dual, entre la sabiduría ancestral y la modernidad que a veces llegaba a su comunidad, forjó en Isabella una curiosidad insaciable. Decidió estudiar Arqueología en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, una elección que la llevó a alejarse momentáneamente de las faldas de los apus. Sin embargo, a medida que profundizaba en el estudio académico, se dio cuenta de que su interés no radicaba tanto en desenterrar huesos y fragmentos de cerámica para clasificarlos en un laboratorio, sino en desenterrar las memorias que esos objetos encapsulaban. Sentía que cada artefacto era un fragmento de una conversación interrumpida, un eco transmitido por vidas pasadas que anhelaban ser escuchadas.
Fue durante una beca de investigación en la inmensidad de la selva amazónica, en una expedición a un sitio arqueológico poco explorado, donde ocurrió el evento que cambió el rumbo de su vida. Entre la densa vegetación y los restos de una cultura olvidada, encontró un cuenco de cerámica de un diseño singular, enterrado bajo años de tierra y hojas. Al limpiarlo y tocarlo accidentalmente con una pequeña varilla de madera que usaba para sus mediciones, el cuenco emitió un sonido. No era un simple resonar; era un eco vibrante que, para su asombro, parecía contener voces. Con cada toque, el cuenco reproducía fragmentos ininteligibles al principio, pero que con el tiempo y su creciente sensibilidad, se revelaron como ecos de voces del pasado: rezos en lenguas antiguas, cantos de rituales perdidos, e incluso lo que parecían ser advertencias o lamentos de tiempos remotos.
Este descubrimiento encendió una nueva pasión en Isabela: la etnomusicología y el documentalismo. Comprendió que la memoria ancestral no solo se transmitía a través de artefactos visibles, sino también a través de la vibración, el sonido y la energía. Desde entonces, Isabela ha dedicado su vida a viajar por Sudamérica, desde las cumbres andinas hasta los rincones más recónditos de la Amazonía. Con su cámara, su grabadora de alta fidelidad y, por supuesto, su cuenco resonante, documenta culturas perdidas, registra testimonios de ancianos, y busca otros "objetos sonoros" que puedan contener ecos del pasado. Su misión es ambiciosa y profundamente personal: reconstruir una "sinfonía olvidada" de la humanidad, una melodía compuesta por los fragmentos sonoros de civilizaciones que ya no existen, que, según las enseñanzas de su abuela, tiene el poder de "despertar a la Tierra dormida" y restaurar el equilibrio perdido entre el ser humano y la naturaleza.
Este viaje la ha convertido en una figura única, un puente entre el rigor científico y la profunda espiritualidad andina, siempre buscando la verdad en las frecuencias del pasado.
Shelly : Joder Jack, que ya se que has firmado un contrato de publicidad, ¡Pero que no quiero vender mi coche!
Luke got a bit stubborn...
Guión: https://drive.google.com/file/d/1IfiJJac1BMjU4igNspFFrKEL_-vGyJwS/view?usp=sharing
¿Quién quiere Star Dulce en Hallowen?
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